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Todo sobre la gigantomastia, la enfermedad que provoca el crecimiento desmedido de los pechos

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Convivir con unos pechos de tamaño inverosímil desencadena numerosos problemas físicos y mentales.

Hay pocas mujeres que estén completamente satisfechas con sus pechos. Algunas se quejarán de que son demasiado grandes y les duele la espalda, otras dirán que son demasiado pequeños y les causa complejos. Las que estén contentas con su tamaño, quizás no lo están tanto por la forma que tienen. Nunca llueve a gusto de todas, pero al menos no tienen gigantomastia.

La gigantomastia se caracteriza por un desarrollo excesivo de los pechos, que no son grandes, sino enormes. Cuando una paciente presenta esta condición, existe, además del aumento desproporcionado del tamaño de las mamas, una dilatación de la areola y el pezón.

¿Qué tipos hay?

Este crecimiento sin prácticamente límites tiene un origen complicado de determinar: para algunas mujeres, aparece en la pubertad, para otras después del embarazo, mientras que para otras puede empezar tras tomar algunos medicamentos. Dependiendo de sus supuestas causas, se pueden distinguir varios tipos de gigantomastia, entre ellas:

  • Gigantomastia gravídica o gestacional: aparece en las mujeres embarazadas en los últimos meses de gestación y retrocede al final de la lactancia, para volver a aparecer con cada embarazo posterior. Los pechos pueden alcanzar un tamaño enorme.
  • Gigantomastia juvenil: suele comenzar en la pubertad con un desarrollo muy rápido y luego se detiene. Suele ser bilateral y las mamas pueden llegar a pesar varios kilos debido a una respuesta anormal a la hiperestimulación ovárica del tejido mamario.
  • Gigantomastia iatrogénica: se produce después de tomar ciertos medicamentos, como la D-penicilamina.
  • Gigantomastia idiopática: es cuando se produce de forma espontánea y no hay un desencadenante que sea evidente. Es la forma más común.

¿En qué afecta a las mujeres?

Convivir con unos pechos de tamaño inverosímil desencadena numerosos problemas para las mujeres, tanto a nivel físico como mental.

Por una parte, un tamaño desproporcionado de las mamas puede producir serios complejos. Son tan sumamente grandes que causan rechazo. Así que la mujer que tiene esta condición puede verse mal y tener síntomas depresivos. Quieren tapar a toda costa sus pechos, pero normalmente no pueden, ya que hasta la ropa holgada puede hacer poco para minimizar el tamaño de los pechos.

Por otro lado, la gigantomastia puede provocar dolores de cabeza, de cuello y, sobre todo, de espalda. Los pechos pueden pesar varios kilos, por lo que la espalda tiene que hacer mucho más esfuerzo para poder estabilizar el cuerpo y evitar que no se caiga hacia adelante. Esto también provoca que haya más posibilidad de tener mala postura.

Además, también pueden causar irritación. En los días calurosos, se puede generar demasiado sudor en el pliegue del pecho, causando heridas. Pero no es solo eso, ya que los tirantes del sujetador, al haber tanto peso, aprietan la piel de los hombros y la espalda.

El exceso de tejido adiposo en los senos también puede impedir el descubrimiento de bultos muy pequeños en el pecho. Por lo que la prevención del cáncer de mama es más complicada.

¿Hay algún tipo de solución?

No existe ningún tratamiento para poder reducir el tamaño de los pechos. Así que para tratar la gigantomastia solamente se puede pasar por quirófano. No obstante, es posible que el tamaño de los pechos vuelva a crecer en el futuro, sobre todo cuando se trata de chicas jóvenes.

Fuente: Mundo Deportivo